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Que osado, que atrevido lo nuestro:
con-fundirnos el alma.
Sin que se sepa donde comienza un cuerpo y acaba otro.
Que ilegal, inmoral .
que coraje:
Llevar a cabo el goce
Para lsa yemas de los dedos nada pasa desapercibido
Vestidos como novios con las redes del deseo
Sumergidos en extasis, sin apuro...
Allì donde el tiempo no cuenta cuando los dioses se aman
El deseo puesto en cada molécula, en cada célula en cada poro
La vida vibrando en cada suspiro
Confundirnos el alma
Valle apacible del amor voluptuoso
Un zarandeo a la conciencia, quedar proclive al declive
tan leve y alado, velos de ilusion.
Difícil medir con la carne el alma.