La reconciliación. con aroma a amor y albahaca, se instaló
por vía del silencio. Poco a poco desde la necesidad mas profunda comenzaron
a hablar. Juana abrió los ojos, las voces la mataban , presentía
el peligro. Thomas estaba por descubrir el secreto de la rosa.
Rosa que por tanto tiempo llevó guardada en el alma: el arquero había
realizado el tiro justo entre la mente y la materia, un espacio más
allá de esta historia que se perdió en el mismo momento del
encuentro.
Lo escuchó con los ojos cerrados nuevamente, sus manos cerca del corazón
y su espíritu abierto. Suavemente comenzó a sentir las palabras
de Thomas como pequeñas huellas en el desierto tratando de llegar a
su oasis - el mismo en donde se encontraba su rosa-
No pasó mucho tiempo sin que el canto divino vibrara en su alma, que
un linaje de sabios viniera a cantarle toda su historia, a acariciarle el
alma.
Mientras tanto Thomas sabía que ese momento llegaría a pesar
de los dos. Que iba a tener el privilegio de reinaugurar el alma de Juana
(aunque eso significase un adiós).
Juana abrió los ojos, Thomas ya se había marchado, pero ella
jamás olvidaría ese encuentro.
"EL LUGAR":
El camino era largo, sin asfalto, una línea de tierra que se mezclaba
con el cielo. Piero se sacó los zapatos y, prosiguió sintiendo
la tierra fina y caliente bajo sus pies. El saco en el hombro, y una sonrisa
triste eran todo su equipaje.
Pensó en los años de su vida que había invertido para
llegar allí. A ese lugar que tanto de él contenía.
Se le cruzó en la mente la imagen de su madre, regando las plantas
y cantando una canción en italiano. Pensó en su padre...siempre
ausente. ¿Cómo estaría ella? ¿Mas canosa, mas
vieja, mas triste o mas amarga?. Tanteo en el bolsillo la carta de su hermana
Rosa, la sacó y la miró un instante. Hacía veinte años
que no la veía, y parecía ser que a través de esa carta
la infancia compartida se hacía presente. ¿El rostro de su hermana
estaría cambiado tanto como el de él? seguro. Se volverían
a encontrar en esa casa que los vio por última vez hace veinte años.
Pensó que cuando la viera se abrazaría a ella muy fuerte y lloraría
sobre su hombro tanto como los años de separación, lloraría
su vinculo desatendido, su corazón de hermano lloraría al fin
después de tantos años de endurecimiento. Lloraría pensando
en su madre que los vivió a los dos en su vientre, los dos tenían
algo de su madre...lloraría un padre ausente, lloraría el destierro
familiar, la distancia...lloraría entrañablemente.
"RITA":
Reiterar el llamado, hasta el cansancio del oponente. Recordarle constantemente
que existe el otro. Repudiar la ignorancia que desde hace meses la tenía
obsesionada. Rezar de rodillas al lado del teléfono esperando una voz.
Renunciar sería lo último que haría. Rita haría
lo imposible por estar con él. Llevaba el ritmo latino en el alma y
la sangre fluía por sus venas, su corazón era fuerte y rojo,
colorado de amor. Nadie puede ignorar a una gitana como Rita. Los pies pegados
a la arena corrían por la playa, dejando su huella de obsesión,
su peso inoportuno. La gasa de la pollera bailaba su vals mientras corría,
subía sobre sus rodillas, se balanceaba lado a lado y se pegaba a sus
piernas. Rita de blusa verde esmeralda floreada en rojo, blusa pasión
dejando al aire los presuntuosos hombros firmes y morenos.
Reiterar el llamado, hasta el cansancio del oponente. Recordarle constantemente
que existe el otro. La otra Rita. A veces de rodillas frente al teléfono
como frente a Dios, Rita que saldría corriendo hacia donde el estuviera,
si sólo supiera donde se fue. ¿ Hace horas, meses, años?
Su cabeza da vueltas y ya no puede detenerse en el tiempo, transcurre en él
sin pasado, ni presente, ni futuro. Las playas de Cancún todas las
noches reciben su fantasma corriendo por la arena, dejando huellas de obsesión.